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Nombre: albertiyele
Ubicación: Palma de Mallorca, Illes Balears, Spain

23 enero 2018

Y volviendo a Londres: Camden y el Regent's Canal






 Tiendas en Camden


 El mercado de Camden


 Comida vietnamita, que comen los Bibis.

 Pero también churros con chocolate caliente.





 El puente que cruza el canal al lado del mercado.




 Un "rescatador" de pianos en Camden


 Ahí se ve la tienda del rescate de pianos.


 Y el canal.


 En la bifurcación, la casa china, y los barquitos convertidos en casas. Y yo.





 Los barcos-viviendas del canal.


 Las casas de las márgenes.


 Y ya en Regent's Park.


 Canchas de rugby en Regent's Park (que los chicos, ay, se quedan mirando.




 Y la entrada del White House, donde me reí tanto en septiembre, y donde ahora buscamos tomar algo caliente después de la caminata.


El mapita: arriba, Camden; Regent's Park bordeado por el canal, y abajo el White House.



  Probablemente lo mejor de Londres en este viaje fue lo inesperado (como en la vida entera).

  Fuimos, con poco entusiasmo y guiados sobre todo por las ganas de llevarnos de Perico, a Camden. Y como no sé nada de ese barrio, antes de ir miro un poco en Internet y encuentro algo que sí puede gustarme. Por el mercado de Camden pasa un canal por el que se puede ir caminando hasta el zoo de Londres, hasta Regent's Park. Y además hay allí, amarrados a lo largo del canal, que es larguísimo, unos barcos muy estilizados, alargados y angostos, que sirvieron en otro tiempo para transportar carbón pero ahora han reconvertido en viviendas.

  Así que paseamos un rato por tiendas más o menos parecidas a las que hay en cualquier parte (sí, un poco alternativas, pero tampoco tanto), comimos (comieron) comida de no sé qué lugar de Oriente en el mercado (curiosidad: como el mercado son puestitos en los que hay comer parado (como las vacas) y además al aire libre, y hacía frío  y caía esa garúa fina y molesta parecida a la de los inviernos porteños, nos sentamos a comer en un localcito muy elemental pero cálido y protegido, en el que uno puede sentarse con su propia comida y sólo comprar allí la bebida), y arrancamos a caminar por el canal.

  El paseo fue larguísimo. Los Bibis, que estaban en franca mayoría, estuvieron a punto de levantárseme en armas; caminamos como mulas y terminamos saliendo de Regent's Park, que recorrimos entero, en un momento casi sin esperanza de que se terminara nunca, cerca del White House, el hotel en el que estuvimos con Cris en septiembre, y ya de noche.

   Pero a mí me encantó. Otro Londres, el que no esperaba encontrar. Y a veces, sólo a veces, lo que uno no espera encontrar es lo que más le gusta.

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