Diario de viaje: una argentina en Mallorca

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Nombre: albertiyele
Ubicación: Palma de Mallorca, Illes Balears, Spain

20 diciembre 2008

Yo podía estar festejando

En este momento yo podría estar de fiesta; abrazada a mi Agus, porque después de cuatro años sin verla cuando la agarre no la voy a soltar, mirando emocionada a Gogo, que debe estar precioso; disfrutando con miunicahermana de nuestros chicos, cómo crecen nuestros chicos, en una noche de inicio del verano, bajo el cielo porteño, de fiesta y rodeada de familia y amigos.
En cambio estoy en la cocina de esta casa palmesana, en bata, hecha una sabandija, sola y escribiendo mientras todos duermen. Carajo carajo y carajo. Y que mal rayo parta al desgraciado que inventó las fronteras, y a todos los burócratas de este mundo que viven sólo para elucubrar cómo joderle la vida al prójimo. Y mal rayo parta también al mal día en el que al Bibi se le ocurrió irse, y a mí seguirlo. Y ya que estamos maldiciendo mal rayo parta a la memoria de José Hernández, del que no sé por qué corno me acuerdo yo cada vez que ando de malas. Me machacó la cabeza todo el día: "mantenete en el rincón donde empezó tu existencia; vaca que cambia querencia se atrasa en la parición". Mal rayo lo parta una y mil veces.

18 diciembre 2008

Aquí, en el paraíso

Aquí, en el paraíso, pasa lo mismo que en el mundo real. Y hasta lo mismo que en el mismísimo tercer mundo de los países bananeros, que tanto conozco. Los muertos todavía no deben estar enterrados y ya circula la pelota de mano en mano: el alcalde dice que los propietarios, los propietarios dicen que los arquitectos, los arquitectos dicen que el aparejador, el aparejador dice que los albañiles que no saben trabajar; los sindicatos dicen que los dueños y los arquitectos; el partido de la oposición al alcalde dice que el alcalde, el alcalde dice que quienes debían inspeccionar; el partido del alcalde dice que no sabe quién, pero el alcalde no; la asociación de hoteleros dice que la lluvia, los albañiles dicen que los hoteleros; el gobierno dice lo que dicen siempre todos los gobiernos, ¿adivinen?: que hay que dejar actuar a la justicia (ja) y que se va a llegar... ¿a dónde, adónde se va llegar? hasta las últimas consecuencias (requeteja), por supuesto. Que deben ser, las últimas consecuencias, acá y allá y en todas partes, algo así como el horizonte, algo que todos vemos clarísimo pero que nunca alcanzaremos, y que además sabemos que nunca alcanzaremos.
Los únicos calladitos son los muertos, que deben estar muy ocupados viendo si entran o no en el otro paraíso, en el de mentira, que al final va a resultar el único verdadero; y sus familias, que están muy ocupadas llorando. La culpa no es de ninguno, y ya estamos todos viejos (que dijo Fernández Moreno)

17 diciembre 2008

Calamidades

Después de dos meses de llover sin parar finalmente en estos dos últimos días la lluvia ha sido tanta que terminó inundando media isla. Y entre el agua que cayó del cielo y el deshielo de la nieve hizo desastres. Carreteras cortadas, árboles arrastrados, puentes rotos, pueblos inundados, casas estropeadas, gente desplazada y refugiada. Un desastre. Hay algunos datos que meten miedo: en algunas zonas de la sierra cayeron cerca de 300 litros de agua por metro cuadrado en un día; no se registran lluvias parecidas desde 1979; entre noviembre y lo que va de diciembre hubo 6 días en los que no llovió; en Palma hay barrios enteros aislados, y zonas cercanas a las que no se puede llegar por tierra.
Pero por suerte no hubo muertos, ni siquiera heridos. Y por desgracia lo que no consiguió la madre naturaleza con su furia lo consiguieron unos irresponsables con su codicia infinita: en Cala Ratjada murieron 4 obreros que trabajaban en la remodelación de un hotel que se derrumbó. Las noticias dicen que eran dos españoles y dos marroquíes. Ni puedo ni quiero imaginarme el espanto de sus pobres familias.

16 diciembre 2008

Y más nieve en la isla

Más imágenes del otoño mallorquín, que viene duro.

Guarden calor


Ahí tienen la imagen de Valldemossa, a apenas 15 minutos de casa, nevadita nevadita y cuando todavía no llegó el invierno. Dedicada a los que me leen desde la tibia Buenos Aires en diciembre (ah los ramitos de jazmines perfumados que venden los chicos en las esquinas), y a los que me leen desde la ardorosa Mesopotamia argentina en diciembre. Guarden calor en algún lugar del cuerpo, que se viene el frío.

Nieve en la sierra

Hace frío, eso ya se los conté, y nieva en la sierras. La novedad es que por primera vez ha nevado tanto que han cortado algunos tramos del camino de Soller a Pollença y algún otro entre Banyalbufar y Orient, y hasta se han quedado varados unos cuantos coches que volvían de Sa Calobra hacia LLuc.
Esta isla tan veraniega y tan festiva, tan de playa ardiente y cala azul y velero reflejándose en el mediterráneo transparente, deja de ser caribe para convertirse en Europa en el invierno. Y yo disfruto más el frío que el calor, la verdad. Lo único lamentable es que, como le he escuchado toda la vida a papá, el frío no es para los pobres. Y aquí, como en todas partes, también hay gente que duerme abajo de los puentes o refugiada en los cajeros automáticos. Poca, por suerte, pero hay. Bendita y maldita humanidad. Mejor no pensar y disfrutar el paisaje.

13 diciembre 2008

Demasiada ingenuidad, por llamarlo de algún modo

Graciela Oliver. Argentina.
Buscando parientes
Soy de Argentina, y éste es mi primer intento por comunicarme con familiares de mi tatarabuelo Miguel Oliver, quien emigrara de Manacor con su esposa Magdalena Girart, seis hijos y un nieto, aproximadamente en el año 1871, ya que en 1872 aparecen en un censo de Rca Oriental del Urugay, donde se radicaron a criar ovejas en la localidad de Nueva Palmira. Con posterioridad mi bisabuelo se estableció en Argentina, dando origen a mi familia. Tenemos en proyecto con



La carta sigue; apareció publicada hoy en el Diario de Mallorca. Yo no sé qué caracter tendría su tatarabuelo manacorí, ni tampoco sé si ella llegó a conocerlo, cosa un poco difícil. Pero se ve que la sangre de esta Graciela se ha mezclado ya mucho y ahora ella lo ignora todo sobre el espíritu mallorquín, de tal manera que supone que en esta isla alguien le va a dar ni un cuarto de pelota porque venga diciendo que tenía un tatarabuelo de Manacor que se fue... en 1871!!!!! Apostaría doble contra sencillo que en donde intente preguntarle a alguien la van a mirar con el mismo gesto entre exterminador y piadoso con el que se mira a una hormiga que uno está a punto de aplastar con la suela de la chancleta, mirá.
Se equivocó de lugar. Esta mujer se equivocó de lugar.

10 diciembre 2008

Escriba 100 veces

resbaladizo resbaladizo resbaladizo resbaladizo resbaladizo resbaladizo resbaladizo.... y así hasta terminar. Ahora voy allá abajo a corregirlo. Un horror.

Frío y viento y lluvia y nieve

Invierno. Pero invierno invierno. Invierno de frío que te congela el aire, de lluvia helada y fina que se te mete hasta los huesos, de viento que chifla en todas las ventanas pero ya no lleva hojas porque ya no hay hojas que llevar; en la calle y en las plazas la hojarasca se te amontona bajo las suelas gruesas de las botas, como una masa resbaladiza y blanda; ya no sé cuántos días hace que no vemos el cielo azul ni la luz del sol. La Riera, el torrente que atraviesa el centro de Palma, baja furioso al mar, con estruendo de correntada. En la sierra se rebalsaron ya los embalses que juntan el agua que suele ser escasa; la isla entera es una niebla y un horizonte de nubes oscuras. Los días son breves, pronto será navidad.
Allá en el sur mi loma olerá a tilos y a jazmines; en mi esquina estarán apareciendo las flores azules del agapantus. Y yo estoy lejos.

Sé que están ahí

Como sé, aun cuando no me dejan comentarios, que me leen muchas mujeres hacendosas que se dedican entre otras muchas cosas a hacer los mandados (de paso: aquí es "hacer la compra") y que me cuentan espantadas los precios que suben y suben en aquellas pampas productoras de alimentos, aquí van algunos precios de la última compra, que fue en el Carrefour. Ah!, también de paso: el Auchamp francés, y argentino, se llama aquí con su versión castellana: Al Campo, y en Mallorca hay uno solo y enorme, en las afueras de Palma, muy cerca de donde salió aquel Sebastián Bibiloni Planisi del origen de mi Bibi. En cambio hay tres Carrefour; uno en el único shoping que hay en Palma, otro bastante cerca de casa y otro también un poco apartado, cerca del aeropuerto. Y hay dos cadenas de supermercados españoles con muchísima presencia en toda la isla; Eroski, que son como una invasión y los hay grandes y chiquitos, y yo tengo uno enfrente y me viene bárbaro; y Mercadona, que también hay muchísimos y dicen que tiene mejores precios. Aquí también hay "marcas blancas" de los supermercados, y muchos de esos productos son muy buenos. Y ahí van los precios, para que comparen:

pimientos rojos (nuestros morrones), 1,85
5 kg. de papas (locales, de Sa Pobla), 2,70
cebollas francesas 1 kg, 2
yogur bebible de frutilla (1/2 litro, porque no vienen de litro) 1,59
el pack de 4 yogures enteros 2,15
Coca Cola, 0,47 la lata
agua tónica Schwepes, 0,57 la lata
jamón cocido 200 grs, 2,25
fideos, la caja de 500 grs, 1,36
1 kg de bifes de chorizo (riquísimos, holandeses, y aquí no se llaman, obviamente, bifes de chorizo), 14,90
solomillos de cerdo 1kg, 10,90

Así que hagan cálculos, y ya me dirán qué les parece. Otro día les pongo más.

09 diciembre 2008

Más lecturas

La librera de Ágora, Ramona, me consiguió la novela de Fred Vargas que buscaba. Y yo la fui a buscar a la velocidad del rayo. Lo único que lamento es que me la devoré en tres sentadas, y me parece que es la última que me faltaba conseguir. Ahora tendré que esperar que a esta buena mujer le agarre la inspiración y que le publiquen pronto lo que le salga. Yo estaré, o trataré de estar, sentada en la puerta de la librería, esperando su nueva novela como se espera el pan caliente. Casi me olvido: se llama Los vientos de Neptuno, y es otra de su saga del comisario Adamsberg. A lo único que no termino de acomodarme del todo es a las traducciones, que me suenan raras. Quizás Fred Vargas termine siendo una buena excusa para que yo me decida a buscar y encontrar libros en francés.

02 diciembre 2008

Otra vez Manolito


Desde aquella foto que les puse hace ya meses pasaron muchas cosas con Manolito. En primer lugar, creció. Alcanzó ya el tamaño y la contextura de adulto, así que pesa algo más de 6 kilos, y me llega un poco más abajo de las rodillas. Y aprendió a ladrar; después de pasarse una buena temporada en la que pensábamos que sería mudo, un día cualquiera esbozó un primer tímido ladrido, que al principio nos causó gracia. Después pasó por una etapa en la que le ladraba a todo lo que se movía; ahora sólo les ladra adentro de casa a todos los que no seamos el núcleo familiar con el que vive. Pero cuando les digo que les ladra no digo que les ladra cuando llegan, no; les ladra con un tesón infatigable desde que llegan hasta que se van, a todos. Imaginen tener gente a cenar; un verdadero tormento.

Y mis intentos de educarlo fueron vanos; y su inicial timidez, mentiras. Desde aquel primer intento de mordisquearme la pantufla el tipo ya se me almorzó tres pares; y dos pares de zapatos, y mi planta de hortensias cuando estaba repleta de pimpollos, y tiene una especie de obsesión con la violeta de los Alpes, con la que se ensaña cada vez que puede.

Como contrapartida a tanto desmán mi Manolito me hace unas fiestas conmovedoras cuando llego a casa, y llora desconsolado cuando me voy; me acompaña mansamente mientras leo, echado a mis pies; y se me acurruca en cualquier hueco del cuerpo cuando tiene frío o ganas de mimos. Y yo muchas veces siento de verdad que nunca nadie me quiso como me quiere Manolito.

01 diciembre 2008

Lecturas

Descubrí la semana pasada otra librería preciosa en Palma, y ya van al menos 4. No está mal, no está nada mal en una ciudad chica, una ciudad de provincias, algo así como nuestra Santiago del Estero pero con plata, con muuuuuuuuuuuucha plata.
Ya me habían hablado de la librería, que se llama Ágora, y de la librera, que es una catalana inteligente y cordial, pero por una cosa o por otra nunca había entrado. Fui buscando una novela negra de Fred Vargas, con la que este último verano me agarré uno de esos entusiasmos de lectora que me dan ya muy de vez en cuando y que me encantan. Durante julio y agosto circulé con alguna de sus novelas en el bolso para arriba y para abajo, de manera que cuando terminó el verano me había quedado por leer la única que no pude conseguir en toda la ciudad. Tampoco estaba en Ágora, pero ocurrió que en lugar de eso encontré varias joyitas (yo siempre encuentro joyitas en las librerías, carajo). Entre ellas una edición flamante y curiosa de El inglés de los güesos, de Benito Lynch. Curiosa porque la publica un editor gallego del que la librera me habló maravillas y que realmente debe ser un patriota de las letras. Lo ha dejado todo para dedicarse a editar lo que le gusta desde su casa en La Coruña (nunca será bastante mi gratitud a Galicia y los gallegos), así que ahí les mando la dirección para que curioseen, y quizás compren www.edicionesdelviento.com
La cuestión es que ayer terminé de leer por enésima vez El inglés de los güesos, que debo haber leído por primera vez a los 14 años, cuando estaba en el colegio secundario. Nunca dejará de sorprenderme la diversidad de lecturas que puede hacerse de una misma obra. Me parece que por fin, pasados ya los 50 y en Palma de Mallorca, lo que no deja de ser paradójico, acabo de leer por primera vez un clásico de la literatura argentina, bastante olvidado además.
¿Que qué tiene que ver esto con El miedo a los bárbaros del que les hablé hace tan poco? Ah mis queridos amigos, es increíble todo lo que tiene que ver.

Envidia


Tomeu me acaba de mandar, mal rayo lo parta, fotos de mi lejana Buenos Aires, donde yo tendría que estar si los hados y Extranjería me hubieran sido propicios. Y entre las fotos aparece la imagen del Río de la Plata, tan marrón, tan vasto y tan original que hasta es río en una orilla y mar en otra. Y me ha dado una nostalgia, una nostalgia y una envidia, que aquí me tienen sentada en la mesa de la cocina con la misma sensación que debe haber tenido Cadícamo cuando escribió "Anclao en París", que después de todo no lo escribió en París sino acá enfrente, en la vecina Barcelona.

Así que para darle un poco de envidia yo a él y de paso consolarme, les pongo más fotos de Porto Colom. Que no tendrá el privilegio de estar en nuestro río, pero en fin... se puede decir que es lindo, también. Después de todo si Cadícamo podía añorar la calle Corrientes mirando la Sagrada Familia yo también puedo añorar el Río de la Plata mirando el Mediterráneo. Porque al final lo bonito no es lo bello, sino lo que le gusta a uno. Qué tanto.

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