Diario de viaje: una argentina en Mallorca

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Nombre: albertiyele
Ubicación: Palma de Mallorca, Illes Balears, Spain

26 noviembre 2008

Dios, y las burocracias


Hoy a las 9 de la noche yo tendría que estar subiéndome a un avión de Iberia que me llevaría, previa escala en Madrid, a mi casa. Al calor pegajoso de mi querida Buenos Aires en noviembre. Acompañaría además a un buen amigo, con el que me sentiré en falta seguramente ya para siempre, porque el trabajo de las monjitas de la infancia y su idea de culpa me persigue a donde quiera que voy, sí; pero además porque debí pensar que además de contar con el viento a favor de Dios uno siempre tiene que calcular que atrás de Dios, incluso a veces pareciera que por encima de Dios, están las burocracias. Aquí, allá y en todas partes. Que por eso Kafka es universal.

Nada de eso ocurrirá. Yo pasaré lo que queda de otoño en Palma, muerta de frío. No veré a mi Gogo casarse, como no vi a Agustina. No pasaré un fin de semana en mi paraíso particular de Alberti y L con mi hermana, no me reuniré con la Oriental en Colonia o en Montevideo o quién sabe dónde. Nada de eso. Así que será mejor acomodarse a la nueva situación y seguir tratando de encontrar la posición, como hace uno en una noche de mal sueño. De tanto y tanto darle al final me van a hacer paciente.

Cerremos los ojos, dejémonos llevar por el destino, que igual va a hacer con nosotros lo que se le antoje, y aprovechemos lo que hay.

El sábado, casi entre llanto y llanto, nos fuimos con el Bibi a comer arroz con bogavantes a Porto Colom, que es el puerto que más me gusta. Ahí va la foto. Ahora quiero que alguien (Tomeeeeeeeuuuuuuuuuuuuuuuuu!!!!!!!!) me diga cómo se llaman esa especie de cuevas con portón que los mallorquines les hacen a sus "barcas" para tenerlas bien a mano y siempre listas. Mírenlas en la foto; quedan cada vez menos. Quizás llegará el día en que algún magnate se haya dado el gusto de convertir todos los puertos de Mallorca en algo parecido a Puerto Portals (snif) y ya no veamos estas construcciones tradicionales, austeras, preciosas, más que en fotos viejas.

13 noviembre 2008

Hoy: apagón y nostalgia perpetua

Hoy por fin me sacaron el famoso lunar. En un quirófano de la clínica más paqueta de Palma, muy cerca de casa, un rosarino que hace más de 20 años que vive acá procedió a ponerme un poco de anestesia en la clavícula y terminar de una vez con esta historieta que lleva ya desde junio. Nada, apenas media hora que ocupó casi toda en coserme prolijita (y quién corno me va a mirar a mí la clavícula con tanto detalle, digo yo). Mientras tanto charlábamos; yo en la camilla, con la espalda apoyada en unos almohadones y la cabeza casi colgando, y él con el bisturí y los hilos y las agujas y esas lindezas. El hombre ya pronuncia las zetas y ya no le sale del todo bien la ye, pero sigue teniendo el humor de un argentino, y sobre todo una nostalgia que me dolió mucho más que los pinchazos y el tajito. En un momento me dijo rotundamente que estaba arrepentido de haberse ido, y que si pudiera se volvería hoy mismo; esta misma tarde, me dijo, me iría en el primer avión que saliera esta misma tarde, porque cuando todo va bien estás bien en cualquier parte, y cuando vienen malas lo mejor es estar en tu casa, en tu lugar en el mundo, con los que son tuyos.

No sólo no le contesté sino que cambié de conversación, porque si seguíamos por ese camino me ponía a llorar a gritos ahí mismo. Es nieto de rumanos que llegaron a Rosario a principios de siglo; sus nietos, los de él, serán seguramente mallorquines. Se ve que el destino del emigrante se hereda con los genes.

Fue pisar la puerta del quirófano y apagarse la luz. Mientras me vestía, en un pasillo porque no había otro lugar (la fachada es divina, los entresijos del interior no tanto, no tanto en la clínica más paqueta de Palma), el generador ya nos había dado luz. Pero ya afuera, mientras arreciaba una lluvia que parecía bíblica, nos enteramos de que no era algo ni pasajero ni zonal. Las islas enteras de Mallorca y Menorca estuvieron durante unas horas sumidas en la absoluta oscuridad. Y entonces nos dimos cuenta de que en los bares no podíamos tomar ni un café; y en nuestra casa no teníamos manera ni de calentar una taza de agua. Todo, absolutamente todo, es eléctrico. Comimos una sanguchitos y a leer con la luz de la ventana; y a dedicar la tarde a descansar y hacer hommmmmmm, que el susto ya pasó. En nuestro barrio la luz volvió a eso de las 5 de la tarde; hubo quienes tuvieron menos suerte y se pasaron más de 7 horas a oscuras.

11 noviembre 2008

Dos y dos son cuatro

Los dos eran jóvenes, fuertes, sanos. A los dos sus madres los amaban con ese amor aterrado que tenemos las madres, que a veces resulta casi asfixiante, sí, y que nos haría tenerlos encerrados bajo nuestra pollera toda la vida, si nos dejaran; y los dos tendrían amigos, hermanos, primos, vecinos, que habrán escuchado la noticia y habrán llorado, puteado, pateado las puertas, ajenos a todo consuelo. Los dos emprendieron una aventura enfrentando los riesgos, casi desafiando a la suerte, en un rito de valentía que a nosotros, en el calor de nuestras casas y nuestras camas, nos parece heroico. Los dos pensaron que con ese gesto supremo de coraje quizás mejoraran algo, un poco, el mundo, su mundo, el desgraciado mundo que les ha tocado, que nos ha tocado a todos. O quizás sólo pensaran que tanta juventud y tanta hombría podría servir para que ellos y su familia vivieran un poco mejor: la paga y el deber. Atrás de casi todas las tragedias termina estando la paga y el deber. En el final a los dos se les habrán cruzado imágenes de infancia, quizás un paisaje agreste, un patio, unos juegos, la voz y las manos de sus madres, el perfil de sus padres, las caras últimas de unos amigos despidiéndolos, o de los hijos, o de las mujeres.
Los dos han muerto; están muertos, inútil y fatalmente muertos. Los ha ido a buscar para traerlos a casa toda una ministra de estado; los han devuelto cadáveres, en un cajón, con todos los honores, con ceremonias de despedida, con ayuda y apoyo y caricias y sillas en primera fila para sus familias, con príncipes altos y rubios imponiendo condecoraciones, y bandas tocando marchas fúnebres, y desfiles de ejércitos en posición de firmes. Y a uno lo aterroriza pensar que después de ellos habrá otros.

A los otros dos no los espera nadie, son apenas dos líneas en alguna página del diario, no tienen ni nombre, como las hormigas o los mosquitos; ni nos preguntamos dónde ni quién los enterrará, ni quién ni en qué lugar llorará su muerte; no volverán a casa ni cadáveres, nadie reclamará por ellos, nadie esparcirá agua bendita sobre sus cajones. Ni llanto, ni ceremonias, ni cantos fúnebres, ni nada de nada, ni entierro en intimidad o en público. La vida y la muerte les ha tocado en el "lado malo, llevo la marca del lado oscuro", el lado que ni vemos ni queremos ver; mejor seguir tranquilizándonos con la celebración por el triunfo de Obama.
Están muertos; inútil y fatalmente muertos. Y a uno lo aterroriza pensar que después de ellos habrá otros, tantos, tantísimos.

10 noviembre 2008

De los récords, o el non plus ultra de la ensaimada

Lean, lean, no se lo pierdan! Resulta que hasta hoy el récord de la ensaimada más grande del mundo lo tenían... en San Pedro! Provincia de Buenos Aires, cómo no! Pero eso sí: al maestro pastelero que la hizo le había enseñado "un balear". Mamma mía! Sólo eso nos faltaba! Esto que les copio salió en el Diario de Mallorca de hoy mismo. Lean:

Gastronomía
Inca luchará por el récord Guinnes con la ensaimada más grande

La localidad mallorquina de Inca tratará de batir un récord Guinnes mundial con la elaboración de una ensaimada de 12 metros de diámetro este jueves, 13 de noviembre, título que desde 2003 ostenta la ciudad argentina de San Pedro.
EFE Este reto pastelero, que coincide con la celebración del Dijous Bo, consistirá en un montaje de ensaimadas que ocupará una superficie redonda de 12 metros de diámetro y se harán con un total de 110 kilos de azúcar, 1.400 huevos, más de 400 kilos de manteca y otros 400 de harina. Para hacer el montaje, según explica el gerente de los pasteleros de Baleares en un comunicado emitido hoy por el Ayuntamiento de Inca, se hará una ensaimada central de dos metros y después se añadirán piezas de 80 centímetros, "como si fuera un puzzle". Los propulsores de este reto, la Asociación de Panaderos y Pasteleros de Baleares, ofrecerán una pequeña degustación gratuita a todos los que se acerquen a observar el dulce, que se colocará bajo una carpa especial de 15 metros, ubicada junto a la plaza de Mallorca del municipio. El récord actual lo tiene la localidad argentina de San Pedro (a 160 kilómetros de Buenos Aires) donde el pastelero argentino Pablo Castillo aprendió a elaborar este postre tradicionalmente mallorquín junto al maestro pastelero balear Juan Puig. Para llevar a cabo aquella ensaimada -de 10 metros de diámetro y 400 kilos de peso- se utilizaron entre 1.200 y 1.500 huevos, 100 kilos de harina, 50 kilos de manteca, 50 kilos de azúcar y 30 de azúcar impalpable. La masa se empezó a elaborar 10 días antes y se cocinó por partes.

09 noviembre 2008

Si mil veces

Creo que fue Mallea el que escribió aquello de "si mil veces tuviera que elegir, mil veces elegiría la muy diversa suerte de ser mil veces argentino". Me rompo la cabeza pensando por qué, por qué, por qué tantos mallorquines, catalanes, vascos, supongo que gallegos, se ofenden casi mortalmente cuando uno siquiera les pregunta si son españoles. Mamita! Vieras como se ponen! Les sale fuego por los ojos! Parece que les hubieras preguntado si son hijos del demonio! No lo puedo entender. Llevan siglos de historia común; han padecido juntos y han disfrutado juntos; han pasado en el término de una vida humana de una situación de pobreza bastante generalizada a una bonanza que ni hubieran podido imaginar. Se dieron a si mismos un sistema democrático que funciona después de 40 años de franquismo, y en paz. Tienen un país lindísimo; una lengua común que ellos mismos ensancharon y que ahora comparten con millones de hablantes en el mundo, y que sigue creciendo; y lenguas minoritarias que son respetables y respetadas y cuidadas; regiones diversas e interesantes todas, en lo geográfico y en lo cultural; están entre los países más desarrollados del mundo. Y tienen problemas, sí; España no es el paraíso, entre otras cosas porque el paraíso no existe. Pero es un gran país, la verdad, y lo han hecho ellos, y su buen trabajo que les ha dado.
La Argentina ha hecho casi el camino inverso; fuimos de la prosperidad a la pobreza; y muchas veces sentimos que estamos cada vez peor; no debe haber estado que trate peor a sus ciudadanos; hay una diáspora de argentinos por el mundo, huyendo de la pobreza, de la inseguridad, de la falta de posibilidades de futuro, de la desvalorización del trabajo, de la corrupción que parece no tener ni límites ni castigo. Y hasta cuando estás afuera vas al consulado y querés agarrar a todo el mundo a patadas, porque hasta ahí te siguen maltratando. Y entonces ¿Qué hace que un jujeño, un misionero, un porteño, un pampeano, un tucumano, un chubutense, renieguen de todo pero ni se les ocurra pensar que ellos no son argentinos? ¿Qué nos hace seguir queriendo ser argentinos sin dudas, con absoluta convicción?¿Por qué podemos poner todo, absolutamente todo, en cuestión menos el hecho definitivo de ser argentinos? No lo entiendo. Me rompe la cabeza.

07 noviembre 2008

Lecturas

Estoy leyendo a Todorov en su El miedo a los bárbaros. Debería ser de lectura obligatoria. Pero no entre los alumnos, sino entre las clases dirigentes de todos los países del primer mundo. Y otro gallo nos cantara.

Los negros esclavos

Por allá abajo charlé con Octavio. Y me quedé pensando: no, a mí tampoco me gusta que la gente se tenga que ir de su lugar y dejar atrás familia, amigos, tierra, por hambre, por necesidad extrema de trabajo o porque se los llevan como esclavos. Pero la realidad es esa. Y siempre fue esa. Una de las grandes mentiras de estos tiempos es que estamos en la época de las grandes migraciones. El siglo XIX y la primera mitad del XX fue un éxodo de europeos llegando a América en busca de lo que de este lado se les negaba.
Quizás el asunto sea en qué condiciones consiguen vivir ellos y sobre todo sus hijos, en el país que los recibe. Si en el país que los recibe reproducen las condiciones de mala vida que tenían en su país, vamos muy mal. Si sus hijos, o los hijos de sus hijos, consiguen llegar a altos niveles de educación, si la sociedad es lo suficientemente dinámica como para permitir y hasta fomentar el ascenso social mediante la educación, las cosas cambian, y sobre todo el enorme esfuerzo y el enorme dolor que las migraciones causan terminen teniendo algún sentido.
Pero además hay otro asunto: no todos los negros que llegaron a Estados Unidos eran esclavos. El abuelo africano de Obama no fue nunca un esclavo: era un alumno becado en la Universidad de Harvard, donde terminó diplomado de economista. En la Argentina del aluvión resultó que un hijo de italianos inmigrantes fue no sólo un intelectual destacado, sino además presidente de la Nación (Frondizi); y un hijo de gallegos (Alfonsín), y hasta un hijo de siriolibaneses musulmanes (Menem). Pero es muy improbable, casi impensable, que algo así pase con el hijo de unos paraguayos o bolivianos de los que emigran hoy a la Argentina. O con los hijos de los moros, ecuatorianos, paraguayos o rumanos que emigran a España. ¿Cuál es la diferencia? La educación, la educación, la educación. No hay ningún otro secreto.

Mola mogollón

¿Que en qué idioma hablo? En castellano!!! En castellano de España, además. Al menos en el castellano que me están están enseñando aquí mis hijos y sus amigos. Y mientras tanto me entero de que hay palabras que yo siempre creí que eran perfectamente castellanas y que aquí no conoce nadie. Damajuana, por ejemplo. Parece que sólo se conservó en Extremadura. O "escorchar", que curiosamente no exsite en castellano pero sí en catalán, aunque escrita con x: escorxar y escorxador (juaaaaaaa), que no quiere decir lo mismo que nuestro criollo y casero escorchar.
Y hoy, mirando en la tele a Antonio Gala, el autor de aquel Manuscrito carmesí que me llenó de ganas de conocer la mágica Granada, me entero de que ya casi nadie se acuerda de qué quiere decir "martingala". Pero la verdad es que no sé si los chicos argentinos usarán todavía esa palabra que a mí me recuerda tanto a mi papá. Y la semana pasada escuché en la radio a un montón de gente debatiendo sobre qué quería decir la palabra "colcha", que hasta el menos informado de los porteños sabe perfectamente.
Y me entero de que una palabrita que yo sólo escuché en mi casa, en las mujeres de mi familia materna, es muy extremeña: desapartar. ¿Alguien sabe qué quiere decir "desapartar" además de mi mamá, mis tías, mis primas, mi hermana? Sí: las mujeres de Deleitosa, el pueblo extremeño de mi abuelo Gregorio.
Curiosas, las palabras. Y viajeras. Como los hombres.

05 noviembre 2008

Free at last, free at last

Ni en aquel célebre "dream" de Marthin Luther King podían aparecer las imágenes que hemos vivido para ver. Ni la audacia imaginativa de aquellos hombres que sólo se animaban a soñar que un día, quizás lejano, los niños negros podrían darse la mano con los niños blancos, podía suponer que aquel sueño de libertad, igualdad, fraternidad, tan antiguo y tan utópico, llegaría tan lejos.
Amanecimos hoy con la noticia de que los EEUU tienen un nuevo presidente mulato, hijo de una mujer blanca y un hombre nigeriano, africano, negro, negro, negro.
Quizás, sólo quizás, los hijos de mis hijos amanezcan un día con la noticia de que el hijo de un ecuatoriano o de un marroquí es el nuevo presidente de España; o el hijo de un senegalés, de esos de las pateras, sí, es el nuevo presidente de la civilizada Francia; o el hijo de un paquistaní o de un iraní o un indio es el nuevo primer ministro de la circunspecta Inglaterra.
Vivir para ver. Amén.