Diario de viaje: una argentina en Mallorca

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Nombre: albertiyele
Ubicación: Palma de Mallorca, Illes Balears, Spain

31 agosto 2008

Estamos atrasados

Les hago breve resumen de los últimos días, digamos la última semana, que vino movidita:
1) Lo que podríamos llamar buenas noticias.
Los tres primeros días de la semana estaban programadas en el Hotel Formentor (les hablé de él y de su peculiar historia, tan ligada a los argentinos, creo que el año pasado, pero quizás haya sido el anterior. Después reviso y les doy más datos) unas "Conversaciones literarias" que en los diarios prometían reunir a lo más granado de la literatura española contemporánea, anche de las letras internacionales. Además la participación era abierta al público, gratuita, y lo único que había que hacer era inscribirse por internet. Perfecto. Más que perfecto. Allí fui. Ja! Podríamos titular : Mi ingenuidad no tiene límites o (dicho en idioma maternodemimamá) cuándo te vas a avivar, nena.
2) Lo que sin duda llamaremos malas noticias.
Ayer se iban, y se fueron, Carli y Betty, después de dos breves meses de vacaciones isleñas. Adoro que vengan, pero detesto cuando llega el momento de las despedidas.
3) Lo que no tenemos cómo llamar; podría ser noticias inciertas.
También ayer se casaba Lorea, con Paul. Y lo escribo así con coma y así exactamente debe leerse. Hasta ayer mismo, cuando por fin la vi entrar a la iglesia, no estuve segura de que se casaría, ni siquiera de con quién se casaría. Si al llegar me hubiera encontrado con otro novio tampoco me hubiera sorprendido. He conocido en la vida poca gente tan feliz, tan buena y tan inocentemente cruel al mismo tiempo. Lorea tiene la gigantesca virtud de haber logrado conservar, para bien y para mal, la infancia intacta. Bendita sea.

23 agosto 2008

El verano

Hoy fue un día cualquiera. Medio nublado, de a ratos ventoso, no nos decidimos a ir a la playa y la tarde se nos fue pasando sin darnos cuenta, en asuntos vanales, de esos que uno casi ni puede recordar.
Pero llegada la tardecita al Bibi le dio por ir organizando una salida, algo que mejorara el fin de semana antes de que se nos escapara del todo. A la noche nos juntamos a cenar en el puerto de Andratx Lala y Goyo, Carli y Betty, Mariano y Marina, una pareja de chicos muy jóvenes, cordobeses, médicos los dos, que llegaron hace muy poco, y Perico y el Bibi y yo. Comimos en la terraza de La Gallega: pulpo, pimientos de padrón (yo paso), chipirones; cigalas, navajas, almejas, langostinos; merluza, rape, emperador, gallo; y albariño gallego, fresco, picante, riquísimo. Charlamos, nos reímos, comimos y bebimos. Y caminamos por el puerto un trecho breve, hasta llegar al Capuccino para tomar café y las hierbas dulces, el cubata, el gin tonic, el patxaran.
Una perfecta noche de verano español; a veces la vida es bella. Celebremos.

Con mis terrores

El martes 19 de agosto tuve que viajar de nuevo a Barcelona, otra vez con trámites consulares. Me acompañó Betty, y aprovechamos para pasar un día y una noche, preciosos, en Girona. El miércoles 20 al mediodía cumplí con el trámite y después nos dedicamos a pasear. Miramos vidrieras por el Paseo de Gracia, almorzamos en la playa de la Barceloneta, nos fuimos a pasar la tarde a Sitges, y ya de tardecita nos fuimos de vuelta al Prat, a devolver el coche de alquiler y abordar el avión que nos traería de vuelta a Palma. Me parece que el avión anduvo más recorriendo las pistas del aeropuerto que volando. Tardó como media hora en despegar y no más de 20 minutos en hacer el recorrido Barcelona - Palma. Venía completo, no sobraba ni un asiento. No noté ni más tensión ni más nervios ni nada que me hiciera sospechar que mi pobre compañera de viaje me ocultaba que esa misma tarde había habido una catástrofe en Barajas. Fue un vuelo sereno y breve, que igual padecí como padezco siempre.
En cuanto el avión tocó tierra Betty me puso al tanto. Recuperarme me llevó dos días. Tendré que pensar seriamente en hacer algo más concreto que tragarme esas malditas pastillas cada vez que viajo. Y ya no hablaré más del tema porque prefiero no pensar.

04 agosto 2008

Y más fotos

¿Se me ve la cara de alegría? De vez en cuando la vida toma conmigo café.

Y más fotos de un día feliz en Girona

El restaurante en el que almorzamos, en la Plaza de la Constitución. Nos sacó la foto el maitre, un hombre alto y buen mozo que hablaba en riguroso catalán con el resto de los clientes y que se dirigió a nosotros en un castellano marcadamente caribeño. Era venezolano, hijo de catalanes emigrados, en el camino tan repetido de la vuelta. No somos los únicos, no.