Diario de viaje: una argentina en Mallorca

Mi foto
Nombre: albertiyele
Ubicación: Palma de Mallorca, Illes Balears, Spain

30 agosto 2007

Lo pongo aquí

Lo pongo aquí y después lo iré avisando de a uno, casa por casa digamos, como aquellos vendedores ambulantes que iban de puerta en puerta ofreciendo peine, peineta; o como los viejos y siempre clásicos afiladores de cuchillos: tiene algo para afilar, doña?, a los que mi mamá solía responderles "sí, mis dos hijas, que ya están en edad de merecer, pero no quiero que me las afile usted". Bueno, ya me fui al demonio. Empiezo de nuevo: lo pongo aquí: la semana que viene me voy a Buenos Aires. No de la mejor manera, al menos no de la manera que durante todo este tiempo me había imaginado. Pero parece que a mí la vida me prepara siempre fiestas sorpresa, y a veces ni siquiera fiestas. Con todo, y ahora que lo escribo, pudo haber sido peor; pudo haber sido muchísimo peor, así que a no quejarse y a tratar de pensar en lo que el viaje tendrá de bueno: desde tomarme un café con gusto a café y color de café y tamaño de café en un bar cualquiera en el que además me traerán el café acompañado de un vasito de agua y una galletita y hasta quién sabe si un mini jugo de naranjas (todo por un euro); o comerme potes y potes de dulce de leche La Serenísima a cucharadas, así nomás del pote, hasta pasearme una tarde por Santa Fe o por Callao y caminar y caminar por Buenos Aires como si fuera una turista (que debe ser un placer; yo adoraría Buenos Aires si fuera una turista). Y ver a tanta gente que quiero y que he extrañado tanto; y escuchar voces y sentir manos y abrazos con los que sueño hace más me dos años. Y hasta quizás dé tiempo para darme una vuelta por mi paraíso perdido de Alberti y L o hasta por la vieja y apacible Montevideo. Qué sé yo. A lo mejor termino no haciendo ni la décima parte de las cosas que tengo ganas de hacer en Buenos Aires. Pero aunque sea por ver a muchos de ustedes, incluso a algunos que nunca vi, valdrá la pena.
Ahora mismo estoy invadida de ansiedad y miedo, pero como es casi una costumbre he decidido pensar lo menos posible. ¿Será que podré?

27 agosto 2007

A ver si puedo

Si me sale les voy a pegar la carta de lectores que leí hoy en el Diario de Mallorca:

Gerardo Polci Colombo. Sencelles.
Periodismo ¿integrador?
Copa del Rey de Vela 2007: Amplia cobertura de la prensa local e internacional tanto en la faz deportiva como social: Barcos de primer nivel, tripulantes de todo el mundo, la Familia Real y los famosos son inmortalizados participando en la cumbre del noble deporte. Luego de mucho entrenamiento, preparativos y una semana de encarnizadas regatas se erige vencedor absoluto un barco, con base en el R.C.N. de Palma, patrocinado por una marca alemana, pero cuyo armador es argentino así como 12 de sus tripulantes. Tanto el constructor como el diseñador de las velas son también argentinos. Los otros tripulantes son la infanta Elena, un americano, un suizo, un australiano y un mallorquín. Claro que éste último es también el director del proyecto y jefe de prensa... Encuentro injusto que -al menos en el artículo publicado en vuestro diario el domingo, págs. 60 y 61, firmado por Joan Rotger y como corolario de la Copa- se omitan absolutamente estos datos. Me parece que falta al hecho deportivo: se lo han ganado. ¡Y sólo han salido en la foto! Como lector y como deportista me parece que se nos debería ofrecer una información mas completa y menos opaca: identificar el origen de la tripulación no menoscaba el trabajo del mallorquín. Y el equipo es bastante más complejo de lo que aparece publicado. Me pregunto a qué pueda deberse... y doy la enhorabuena si se trata de "integrarlos" en la citada mallorquinidad del mencionado tripulante y director. En cualquier caso vaya mi más fuerte felicitación para todo el equipo del "Matador", alias "Siemens" ,y a los ganadores de las demás clases
.

Me salió, así que ya saben: ya no soy la única que se queja en los diarios de la horrorosa discrimación a la que es sometido en Mallorca todo quien. Y de paso: no conozco al armador ni a ninguno de los 12 miembros de la tripulación, pero BRAVO Y BRAVO POR ELLOS!!!!!!!

26 agosto 2007

Te sacan hasta el banquito

En estos más de dos años que hace que estoy aquí ha venido bastante gente a visitarnos. No todos los que hubiéramos querido, ni tampoco con la frecuencia que hubiéramos querido, pero muchos han venido a acompañarnos y a alentarnos. Desde los queridísimos Octavio y Pili, allá en el primer momento, el más duro, cuando todo era desesperación y desconcierto, hasta Cris que ya vino dos veces, o Mercedes, con quien pasé los días más felices de muchísimo tiempo, tan breves días y tan llenos de risas y charlas y caminatas y paseos. Y Carli y Betty, que vienen seguido y nos acompañan tanto, y Nuni con Ariel y Sole, en fin: cada vez que viene alguien es una fiesta y una alegría enormes, y unos planes antes de que lleguen, y unos recorridos mentales que yo me hago, ilusionada por mostrarles todo aunque sea en dos días.
Pero ocurre que todos vienen, y se van. Y todos se van diciéndome que esto es precioso, que vivo en un lugar lindísimo, que es cierto además; que esta isla es casi casi el paraíso, y que se alegran de verme bien en un sitio tan fantástico. Pero llega el día y se tienen que ir, y se van. Y yo me acuerdo de aquel genial y tierno y bruto Bonavena que decía que antes de la pelea todos te alientan, todos te dicen que le metas para adelante que vos podés, que vos seguro que podés con eso y con mucho más; pero cuando suena la campana se bajan todos del ring, y te sacan hasta el banquito.
Cada vez que me toca ir al aeropuerto a despedirlos me acuerdo del pobre Ringo y su astucia y su sabiduría callejera: te sacan hasta el banquito. Y ahí estoy yo otra vez en el aeropuerto con la mano en alto, arrasada de recuerdos y de ganas de ver mi casa, mis viejos, mis amigos, mis vecinos, mi querida, querida Buenos Aires, sin banquito, sola, sola, sola, sola.

Babel en Nits a la fresca

Mi hermana, miunicahermana, se fue de vuelta a la lejana Buenos Aires el viernes. De madrugada la llevé hasta el aeropuerto, y me volví a casa hecha un ovillo, un montoncito de pena y de lágrimas. Queda muy lejos Buenos Aires. Mierda. Mierda y mierda y mierda. Queda muy lejos Buenos Aires.
El fin de semana, los flecos que quedaron de este viernes tormentoso y atormentado, y el sábado y este domingo que no se acaba nunca, lo dediqué a limpiar y a dormir y a llorar. Limpié de un modo casi feroz; fregué, barrí, escurrí, mojé, sequé, lustré. Y cuando ya no me daban más los huesos me tendía en el sillón y lloraba y dormía. Y anoche, como estaba tan animada y tan feliz de la vida, me fui con el Bibi a ver cine al Parc de la Mar. Nits a la fresca las llama el Ayuntamiento de Palma, que es quien lo programa. Cine al aire libre en pantalla gigante, al pie de la Seu, sentados los dos y la multitud en las piedras rugosas del suelo con el poco aire que venía del mar rozándonos la espalda. Debería haber sido un buen programa. Vimos Babel. No era el mejor día para que viera Babel. Es terrible. Luminosa y estremecedora y reveladora de soledades y sobre todo de incomunicaciones, de negación absoluta de ninguna posibilidad de comunicación. Viene a decirnos que estamos solos, atroz y definitivamente solos. Linda película para ver justamente este fin de semana.

22 agosto 2007

Mientras ellos conversan

Mientras ellos conversan, y hasta me preguntan con cara de suspicacia si no estoy medio obsesiva con esta máquina, yo les sigo poniendo fotos de la visita de miunicahermana. Aquí estamos de sobremesa después de comer riquísimo, atendidos por un calabrés simpático, conversador y sospecho que más ligero que una liebre, en el Rossini, un restaurante que descubrimos hace poco y nos encanta: buenos precios, buenas pastas, buen pescado y un lugar precioso. El calabrés es el dueño, que vivió muchos años en Alemania y hace un tiempo se instaló en Palma, muy cerca del primer departamentito que le conocí al Bibi. La foto nos la sacó otro comensal, que me pareció uno de esos solitarios que suelen cenar solos con miradas melancólicas, y que terminó charlando con nosotros y el calabrés de mesa a mesa ya muy entrada la noche. Según él las damas salimos "muy guapas", y el caballero: "un señor".

Noche de paseo y ajos

Ahí estamos en un bar rarísimo del muy palmesano barrio de Santa Catalina. Habíamos paseado a ritmo apuradísimo de guía turística por los principales monumentos de la ciudad vieja, mirándolo todo con cierto vértigo, porque cuando todavía no habías terminado de entender qué era eso que estabas viendo, ya estabas viendo otra cosa. Desde el Ayuntamiento, pasando por Santa Eulalia, algunas casas antiguas del centro, la Seu, la Almudaina, la Lonja, hasta llegar a la plaza de Sa Drassana, todo corriendo, todo entre un murmullo de qué dijo, qué dijo. Pero en fin: terminó, para mi suerte, y pudimos caminar ya tranquilitos, respirando el aire marino de Palma y buscando un lugar donde recuperar energías. Y dimos, por consejo de Beatriz (que sale en la foto) con esta joyita: un bar-restaurante regenteado por un sueco que maneja uno igual en Londres, otro en Estocolmo y otro aquí. Exótico, estrambótico, y con un menú por lo menos curioso: todo, desde las entradas hasta los postres, hecho con ajo. Como un recetario antivampiros. Por poco más de 10 euros por cabeza comimos raro y rico, riquísimo. Y charlamos un rato, distendidos, y sacamos esta foto para tener recuerdo de una noche preciosa.

19 agosto 2007

Sólo para que vean


Me muero de sueño y para mañana hay mil programas: ir acá, ir allá, ver esto, elegir aquello, no olvidarse de esto otro. Pero sólo para que vean que estamos las dos aquí, y que en alguna foto también salimos presentables, que ya no jóvenes y preciosas como pido yo que nos saquen, les pongo acá esta. Estamos sentadas al borde del agua en Portocolom, un puertito lindísimo y sobre todo tranquilo, sin esos cacho de yates que parecen transatlánticos ni gente vestida a las dos de la tarde como pa´ir de bodas, ni señores con caras y pintas de custodios. Unos cuantos barcos normalitos, unas cuantas terrazas donde comer a la sombra y sin apuros, un horizonte de mar azul y veleros meciéndose y un faro al fondo que se ve de todas partes porque no lo tapan ni edificios de diez pisos ni un enjambre de palos mayores como obeliscos. Casi casi el paraíso.

13 agosto 2007

Y aquí yo


Sentada en la baranda del túnel por el que se llega al Torrent. Tengo de las dos juntas, sí. Pero la verdad es que ni me animo a ponerlas. Salimos tan fuleras, pero tan espantosamente fuleras, que parecen para espantar turistas. El antianuncio. O mostramos los dientes en un gesto como de gruñido feroz o de ataque inminente del dentista (ay mi Nuni! cómo te extraño!) con alguno de esos instrumentos de tortura de los que suelen blandir, o tenemos una cara de pena que parece que en lugar de estar en tan bella orilla estuviéramos al borde de la mismísima Laguna Estigia. ¿Que no saben qué laguna es esa? Bueno, averigüen che; aunque mejor ni enterarse. Después de todo no hay felicidad más inocente que la de la ignorancia.

Miunicahermana, o la morocha argentina

Ahí la tienen en la playa d´en Repic (mirá vos qué nombrecito. tendré que averiguar a ver quién era el tal Repic, que después de todo acá hay siempre historias sorprendentes detrás de cada nombre), recién llegadas al Puerto de Soller. Después, vueltas ya de la excursión por el Torrent, ahí mismo, en una terracita, nos tomamos un café mientras soportábamos estoicamente los alaridos que pegaban en la mesa de al lado unas niñas francesas en un intento de cantar. Si las escucha Edith Piaf las manda decapitar. Y sorpresa: así como hay rincones de la isla que parecen Munich, y otros en los que parece que uno estuviera parado enfrente de Picadilly Circus, aquí, en el Puerto de Soller, parece que tenemos una pequeña sucursal de la douce France. Et voilà!

En la que salimos más lindas


Para quienes no lo saben, desde el viernes está aquí con nosotros mi hermana, miunicahermana. Así que hoy nos fuimos las dos lo más campantes (sí, sí y sí: lo más campantes dije) de excursión. En mi albóndiga, que pasado el berretín tal depreciación de nombre pasó a tener el que fuera ostentosamente mi convertible, hasta el Puerto de Soller, y de allí en barquito a Sa Calobra y al misterioso Torrent de Pareis, que parece paisaje lunar con vistas al Mare Nostrum. Como un pasillo estrecho de piedra cortado a filo que se nos convierte a la vuelta de una curva en escenario de veleros y bañistas. Increíble. Y sacamos fotos, cómo no. De todas todas esta que les puse es en la que salimos más lindas. Preciosas. Las dos. Y ya que estamos: ¿será que tendré que ahorrar mucho, centavito a centavito, para comprarme un velero así? Ya ven que no pido yate descomunal con helipuerto, nada fastuoso. Para mí sencillito. Con uno así me conformo. ¿Que soy una descarada? Y bueno. Ya que vamos a desear, qué quieren? ¿¿¿¿¿¿Que desee un bote inflabe con dos remos????????????

06 agosto 2007

De las lenguas

He escuchado muchas veces comentarios, de argentinos y de españoles, acerca de que aquí nuestro acento suena bien. A mí me sorprende, y por varias razones. La primera es que yo no reconozco un solo acento entre los argentinos que hay aquí. Hablan muy distinto, para mí, un cordobés y un porteño; o un chico de 20 años más o menos ilustrado y mi Bibi. Me dirán ustedes que yo estoy en capacidad de captar y decodificar lo que se llaman registros lingüísticos de los hablantes de mi región, y es verdad.
Pero además, sinceramente, no sé si ese asunto de que nuestro acento les suene bien a los españoles no será otro de esos mitos que los argentinos solemos fabricarnos: nosotros nunca somos como los demás; a nosotros "nos quieren" más que a los bolivianos o a los ecuatorianos (???????) y somos muy distintos de los paraguayos o los peruanos (????????). Y cuando escucho a muchos chicos argentinos charlando por la calle no sé cómo a nadie puede gustarle ese "quéhacéchabón" que a mí me suena como si me encajaran un petardazo en la oreja. Cierto o no que a los españoles les guste nuestro tono, la verdad es que a mí la lengua de los españoles me encanta.
No sé si será porque la tengo como inscripta en la memoria familiar, y esos tonos españoles me recuerdan de alguna forma a los sonidos de mi infancia, a mis abuelos, a muchas de las monjas de mi colegio. O porque me gustó siempre tanto la narrativa española, en la que encontré desde la infancia un ritmo que me iba bien, una manera de narrar que respiraba a mi compás. Pero la lengua española me gusta; tiene algo de áspero, de papel de lija, y me suena muy masculina. Será por eso que me gusta más escucharla en hombres que en mujeres. Esos sonidos de eses y de jotas que raspan como una barba crecida tienen una fortaleza y una rugosidad que me encanta. Rarezas.
Y cada vez le voy encontrando más encanto al catalán, al menos al que se escucha aquí. Trato de escuchar la radio de Baleares, los canales de la tele en catalán, de prestar atención cuando pesco conversaciones ajenas en las mesas de café, por ver si entiendo (que sí, ya entiendo bien). Y me gusta. Es una lengua muy musical, y muy sensual, llena de matices, de sonidos más amplios que los del castellano, que suena tan estricto. A veces creo que se parece al francés, y otra veces me trae reminiscencias del gallego. En fin: no me servirá para mucho más, pero lo cierto es que es una lengua que disfruto. Y a pesar de que tantas veces me han oído quejarme amargamente de la suerte desgraciada que me inclinó a esos estudios tan aparentemente inútiles, lo mismo me ha pasado con todas las lenguas siempre. Incluso con la nuestra, la sonora y rioplatense y variopinta lengua de los argentinos. Y que cada cual disfruta con lo que se le antoja, qué tanto.

Y ya que estamos

Y para que vean que no todo han de ser idílicas playas y mares azules y faros y pueblos de sueño trepados a las montañas, ahora mismo estoy sentada escribiendo esto en mi balcón y mientras yo tecleo en la penumbra, rodeada de mis plantas en macetas (lavandas, romero, menta, geranios, ficus, margaritas, lazo de amor, violetas de los Alpes ya sin flor y hasta un jazmín del cabo, que acá llaman gardenia), los mosquitos se están haciendo un festín con mis pantorrillas. Que lo parió! Y de paso homenajeemos al ausente y talentosísimo Negro Fontanarrosa, al que extrañaremos tanto. Bravo y mil veces bravo por él. Hoy justamente le dije a alguien a quien todavía no conozco que muchas veces me parece que cada vez quedan menos argentinos, argentinos de mi país, del que yo conocí. Compatriotas a los que yo sienta de verdad compatriotas. Fontanarrosa era uno.

No se crean

Eso: no se crean que durante todo este tiempo todo ha sido estudiar y rendir examen de catalán y despotricar y masticarme hasta los codos de rabia con los prejuicios de los periodistas. Que también, de paso y mientras tanto, me la he pasado bomba. Veamos: creo que no les conté pero estuvieron por aquí dando un espectáculo imperdible nada menos que Joan Manuel Serrat y Joaquín Sabina. Eso fue allá por comienzos de julio, en la Plaza de toros, y allá fuimos el Bibi y yo previo (muy previo: habíamos sacado la entrada como con un mes de anticipación en el C&A de la plaza de las tortugas) pago de 50 euros por cabeza. Y la verdad es que valió cada euro y si hubiera costado más también lo hubiera valido. Bautizaron su show con el ingenioso y apropiado nombre de "Dos pájaros de un tiro" y empezaron una larguísima gira creo que en Valencia. Recorrerán primero toda España (en eso están) y después pasarán a nuestra América. Harán varias presentaciones en Méjico, después Venezuela, Colombia, creo que Perú, Chile, Argentina (en noviembre o diciembre) y terminan a mediados de diciembre en Uruguay. Maratónica y dada la condición de sobrevivientes de los dos, admirable.
Y comentarios: están muy bien. A Sabina, pese a mi corazoncito más afecto al catalán, se lo ve más entero y sobre todo, me parece, más compenetrado. Tienen estilos muy distintos, pero han montado un juego de idas y venidas, de réplicas y contrarréplicas, como de desafío permanente, que mantiene al público encantado y atento. Cantan los clásicos pero renovados por la compañía y por el asombro que produce ver a Sabina cantando en catalán o a Serrat en una ronda de cantaores flamencos, o escuchar a Sabina entonar Señora y a Serrat Y nos dieron las diez.
Así que fue una noche realmente emocionante, en la que además todo acompañó: el lugar (la plaza de toros de Palma es preciosa, y casi les diría que le sienta bien esa pátina de tiempo que en cualquier momento le van a quitar reciclándola), la noche estaba preciosa, el público era multitudinario pero tranquilo, con ánimo de pasar un buen rato, y ellos, los dos pájaros en cuestión, que cantaron y cantaron cerca de tres horas.
De los dos tengo recuerdos conmocionantes: de Serrat desde casi la infancia, cuando fue a la Argentina por primera vez, debía ser en los últimos 60, y el azar lo puso nada menos que en el jardín de mi casa marplatense, en mi mítica esquina de Alberti y L, a sacarse fotos. Y de Sabina porque la única vez que lo había visto en concierto, allá por los primeros 90, en el Gran Rex de la Avenida Corrientes, yo estaba con mi querida Lily, que partió poco tiempo después. Jamás pensé que volvería a verlos, y juntos, en mi destino palmesano. Vueltas que tiene la vida.

01 agosto 2007

Estas cosas

Mientras yo ando por ahí, distraída, estas cosas se publican en el Diario de Mallorca. La periodista que firma la nota, Consuelo Sánchez-Vicente (¿cómo harán para conseguir que les encajen un guión entre apellido y apellido??? Yo encima de tener uno solo, lo tengo breve; yo quiero llevar el de mi mamá también, y lo quiero con guión, joder, que queda de lo más vistoso)es además una periodista estrella. Con títulos académicos obtenidos nada menos que en la prestigiosa Complutense, y sus años ya, porque a pesar de lo que dice en la nota ella no se podría poner a parir ni por 2500 euros ni por todo el oro de este mundo porque debe ser ya una menopáusica, los estudios y los años no le sirvieron para aprender a escribir en un castellano aceptable (que escribe por allí un "les vemos" que sería objeto de aplazo para un alumno de primaria en cualquier país hispanohablante ilustrado) pero sí, en cambio y paradójicamente, para consolidar prejuicios insostenibles: da por hecho la tal Consuelo que todos los que hemos venido a España nos pondremos "a servir": limpiaremos sus (de ellos, de todos ellos) casas, cuidaremos ancianos, llevaremos niños ajenos a la escuela, levantaremos paredes o asfaltaremos caminos. Y además no tendremos vacaciones, por lo que seremos más visibles cuando los "nacionales y urbanitas" se hayan ido a descansar y a tomar sol a la playa. Qué error, qué horror, y qué desconsuelo esta Consuelo. Ahí va la nota que por fin conseguí pegar (todo un adelanto). Lean, lean. Y después que me cuenten que los españoles no tienen prejuicios frente a la inmigración, que yo les contaré que los argentinos somos derechos y humanos. Je.


Gracias por venir
CONSUELO SÁNCHEZ-VICENTE
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En vez de marcharnos de vacaciones los urbanitas "huimos", los supervivientes del Euribor hacia el paraíso más lejano que se puedan pagar, lo más lejos posible de la geografía de sus preocupaciones cotidianas, los demás hacia el exilio interior del matrix sin -sin atascos, sin ruidos, sin noticias- que se abre ante nosotros como una granada madura cuando, libres al fin por unos días o durante todo un mes de la dictadura del despertador, recuperamos el control sobre nuestras vidas y nuestras agendas, enfilamos el camino del "pueblo" o de la simple "escapada", y el coche -que tan injusta mala fama arrastra- deja de ser un instrumento de tortura y se convierte en instrumento de liberación.Según vamos "desapareciendo" los "nacionales" de la ciudad, más cosmopolita y mestiza se vuelve. O, mejor dicho: más cosmopolita y mestiza "se la ve". Más "se ve" a los inmigrantes. El resto del año a veces ni reparamos en que quien nos sirve el café o el menú, lleva y recoge a nuestros hijos en el colegio, cuida y pasea a nuestros mayores o limpia (ellas) y construye (ellos) las casas que tenemos "a medidas" con el banco es un inmigrante. Agobiados por la prisas y el estrés, la mayoría de nosotros no les vemos cuando "nos sirven", solo cuando "nos molestan". En las horas "lata de sardina" del transporte público, las "urgencias" (saturadas) de los hospitales, las larguísimas "colas" que hay que hacer para cualquier gestión... Hay "muchos", demasiados, decimos. ¿Seguro? Es verdad que nuestro Estado de Bienestar necesita reformas para soportar la presión de afluencia masiva de inmigrantes que registra nuestro país, pero, seamos justos: ¿cuánto resistiría sin la contribución de estas personas a la riqueza nacional?Nos quejamos, en mi opinión, de nuestra suerte: de la suerte que tenemos. Hagan el pequeño ejercicio de imaginar cómo serían nuestras vidas "sin inmigrantes" en cualquiera de las situaciones que acabo de evocar, el cuidado de los hijos, los abuelos, la casa, la prosperidad del negocio familiar y no tan "familiar"... O nuestra "tasa de natalidad". El número de defunciones "nacionales" ya casi iguala el número de nacimientos. ¿Cuánto tardaríamos en no poder pagar por ejemplo las pensiones si no fuera por la contribución de las inmigrantes a rejuvenecer nuestra curva demográfica? ¿O alguien cree que las españolas nos vamos a poner a "parir" por cobrar los 2.500 euros de Zapatero? Hace unos años "la necesidad" era "suya", pero hoy es mutua. España no ha sido ni es un país rico: vivimos "como ricos" gracias a los inmigrantes, por eso hemos pasado de "servir" a que "nos sirvan", sino, ¿de qué, cómo...? Facilitarles en origen "los papeles" para que no sean pasto de las "mafias" me parece la mejor forma de saldar la deuda de gratitud que yo creo que tenemos con ellos.